El técnico del Manchester United, Ruben Amorim, ha adoptado una postura audaz al desafiar directamente a sus superiores, emulando la estrategia de Enzo Maresca, ex entrenador del Chelsea.
Amorim, al igual que Maresca, parece estar arriesgando su posición al expresar públicamente sus frustraciones.
Maresca, quien logró clasificar al Chelsea para la Liga de Campeones y ganar la Conference League antes de ganar el Mundial de Clubes, tuvo problemas con la jerarquía del club, pero evitó señalar directamente a nadie.
Sin embargo, Amorim, después del empate 1-1 contra el Leeds United, demandó que el director de fútbol del United, Jason Wilcox, y su equipo de ojeadores «hagan su trabajo», al mismo tiempo que exigía ser el «manager, no el entrenador» del equipo.
Amorim fue anunciado como «entrenador» al llegar al United en noviembre de 2024, por lo que su petición de ser «manager» es una demostración de poder. Al señalar a los responsables de la contratación de jugadores, ha desatado una batalla interna por el control.
El técnico de 40 años busca que la directiva del United, compuesta por Wilcox, el CEO Omar Berrada y el propietario minoritario Sir Jim Ratcliffe, apruebe nuevas incorporaciones para reforzar al equipo y asegurar la clasificación para la Liga de Campeones.
Después de no lograr fichar a Antoine Semenyo, quien se espera que complete un traspaso al Manchester City, Amorim declaró que no se intentarían más fichajes.
Esta situación parece ser inaceptable para Amorim, quien expresó su frustración en una conferencia de prensa y luego reiteró sus comentarios.
Al sugerir que los medios reciben «información selectiva», Amorim parece creer que hay una campaña para contrarrestar sus mensajes, lo cual no es favorable para ningún entrenador.
Al afirmar que es el «manager, no el entrenador», Amorim busca el control que su puesto actual no le otorga.
Esto recuerda a la situación de Maresca en el Chelsea, tanto en el control sobre la opinión del equipo médico como en su incapacidad para influir en el departamento de fichajes.

Después de terminar en el puesto 16 la temporada pasada, Amorim ha superado las expectativas al posicionar al United en la lucha por la Liga de Campeones.
Con el equipo en la pelea por los cuatro primeros puestos, Amorim quiere que el club fiche a un centrocampista y un lateral para marcar la diferencia en los próximos partidos.
Amorim busca que el United invierta, pero la directiva, preocupada por las restricciones financieras y la posibilidad de mejores acuerdos en verano, se muestra reacia a realizar fichajes.
Esto podría interpretarse de dos maneras: que el United prefiera esperar hasta el final de la temporada o que la directiva esté perdiendo la confianza en Amorim.
Si Amorim cree que los reporteros reciben información «selectiva», podría creer en el segundo escenario, por lo que está desafiando a sus jefes en lo que parece un ultimátum.
Maresca intentó esta estrategia y fracasó estrepitosamente.
Amorim se enfrenta a un destino similar, no solo por cuestionar públicamente a sus superiores, sino porque los resultados del equipo están disminuyendo, con una sola victoria en los últimos cinco partidos de liga.
Para cualquier entrenador, la combinación de malos resultados y tensión con la directiva del club es peligrosa.
Amorim se ha puesto en una situación de riesgo al hablar tan abiertamente.









