Ucrania bloquea la serie infantil Masha y el Oso por considerarla propaganda rusa
El gobierno de Ucrania ha oficializado una serie de sanciones con el objetivo de restringir la difusión de la popular serie animada Masha y el Oso. Las autoridades de Kiev sostienen que esta producción, que narra las aventuras de una niña y un oso, funciona como una herramienta de influencia cultural y propaganda rusa dirigida al público infantil.
Desde la perspectiva ucraniana, la figura del oso pardo, protagonista de la serie, es utilizada frecuentemente como un símbolo nacional de Rusia, lo que contribuye a proyectar una imagen benevolente del país invasor a través de contenidos destinados a los más pequeños.
Medidas contra la industria cultural rusa
La ministra de Cultura, Tetiana Berejna, confirmó la implementación de estas restricciones, las cuales afectan directamente a los productores y distribuidores del estudio Animaccord. Según el decreto presidencial, estas acciones proporcionan el marco legal necesario para bloquear el contenido dentro del territorio ucraniano y solicitar a plataformas internacionales que limiten tanto la monetización como la distribución global de la serie.
La propaganda rusa no tiene cabida en las pantallas de los niños, ni en Ucrania ni en ningún otro lugar del mundo.
Tetiana Berejna, Ministra de Cultura de Ucrania
El gobierno ucraniano argumenta que, detrás de la apariencia de entretenimiento infantil, la serie transmite narrativas prorrusas y genera ingresos fiscales que benefician a la economía del país vecino, motivo por el cual ya habían manifestado su descontento anteriormente cuando plataformas como Netflix adquirieron los derechos de nuevas temporadas.
La respuesta del Kremlin
Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ironizó sobre la decisión de las autoridades ucranianas, afirmando que han decidido declarar la guerra a los dibujos animados. Peskov defendió la producción asegurando que ha logrado conquistar audiencias globales al promover valores humanos positivos.
- Ucrania busca erradicar la influencia cultural rusa en todos los sectores.
- La exclusión se extiende a ámbitos como el cine, la música, la literatura y el deporte.
- Los ciudadanos ucranianos han reducido drásticamente el consumo de productos culturales provenientes de Rusia desde el inicio del conflicto en 2022.
Esta medida se suma a una estrategia más amplia de Kiev para desvincular al país de cualquier elemento que pueda ser percibido como una proyección de poder blando por parte de Moscú en medio de la actual situación de guerra.








