El Senado de la República rinde homenaje a Monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio
En un acto solemne celebrado este miércoles, el Senado de la República Dominicana otorgó un reconocimiento especial a Monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio, honrando su dilatada trayectoria de servicio, su entrega a la Iglesia Católica y sus significativos aportes al fortalecimiento de los valores en la sociedad dominicana.
La propuesta fue encabezada por el senador por la provincia La Altagracia, Rafael Barón Duluc (Cholitín), quien subrayó la relevancia de este tributo en el marco del Mes de la Biblia y en vísperas del cumpleaños número 87 del destacado religioso, que se celebrará este próximo 19 de septiembre.
Hoy reconocemos a un sacerdote, un obispo, un educador, un escritor y un comunicador. Pero, sobre todo, reconocemos a un servidor. Una vida verdaderamente grande no se mide solamente por los cargos ocupados ni por los títulos recibidos. Se mide por las personas formadas, las conciencias orientadas, las instituciones fortalecidas y las semillas que se dejan sembradas.
Rafael Barón Duluc, Senador por La Altagracia
Un legado de impacto nacional
Durante el evento, se destacó la activa participación de De la Rosa y Carpio en los debates fundamentales de la nación, abordando temas críticos como la educación, la justicia social, la protección del medio ambiente, la familia y la institucionalidad democrática. Su influencia se ha extendido más allá de los púlpitos, alcanzando a la ciudadanía mediante sus libros, artículos y programas de radio y televisión.
El presidente del Senado, Ricardo de los Santos, resaltó cómo el monseñor supo adaptarse a los tiempos modernos, mencionando su labor durante la pandemia del COVID-19. En aquel periodo, el religioso utilizó la tecnología como herramienta esencial para mantener su mensaje de esperanza y orientación a las familias dominicanas, pese a las restricciones sanitarias.
Trayectoria de más de seis décadas
Monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio, nacido en 1939 en Higüey, ha dedicado más de 60 años al servicio eclesiástico desde su ordenación sacerdotal en 1965. Su hoja de vida incluye hitos académicos y pastorales de gran relevancia, tales como:
- Rectoría de la Basílica Nuestra Señora de la Altagracia y de los seminarios San Pablo y Santo Tomás de Aquino.
- Desempeño de funciones estratégicas en el Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam).
- Obispo de la diócesis de Nuestra Señora de la Altagracia en Higüey y Arzobispo Metropolitano de Santiago de los Caballeros.
- Formación académica avanzada con estudios de especialidad en Roma, París y Bogotá.
Tras recibir la distinción, el prelado expresó su profundo agradecimiento a la Cámara Alta, reiterando su compromiso continuo con el bienestar ético y espiritual de la República Dominicana, nación a la que ha dedicado su vida con pasión y dedicación inquebrantable.









