Impacto psicológico en hijos de figuras públicas: El análisis tras la controversia de Karen Yapoort y Edwin Encarnación
La reciente controversia mediática que involucra a la comunicadora Karen Yapoort y al expelotero Edwin Encarnación ha puesto sobre la mesa un debate necesario sobre la salud mental de los hijos de figuras públicas. La psiquiatra y terapeuta Alexandra Hichez ha alzado su voz para advertir sobre las graves secuelas psicológicas que enfrentan los menores cuando sus padres deciden ventilar procesos de separación y conflictos personales a través de los medios y plataformas digitales.
Los huérfanos emocionales de los procesos mediáticos
Durante su participación en un espacio de radio, la especialista acuñó el término «huérfanos emocionales de los procesos mediáticos de los adultos» para describir a los niños y adolescentes que quedan expuestos ante la opinión pública. Hichez subrayó que, aunque el divorcio es un proceso complejo y doloroso, el daño se multiplica exponencialmente cuando los conflictos se trasladan a las redes sociales, exponiendo a los menores a la crueldad y al maltrato digital.
Nadie se sienta a planificar un fracaso, pero al realizar ciertos comentarios en los medios, los adultos suelen olvidar la existencia de seres vulnerables dentro de la estructura familiar.
Alexandra Hichez, psiquiatra y terapeuta.
Consecuencias según la etapa de desarrollo
La doctora Hichez explicó que el impacto emocional varía según la madurez del menor:
- Infancia temprana: Los menores de cinco años tienen menor conciencia del entorno, pero la inestabilidad afecta su seguridad básica.
- Etapa escolar: Los niños comienzan a enfrentar el escrutinio de sus pares, lo que genera una incomodidad social profunda.
- Adolescencia: Es la etapa más crítica, ya que los jóvenes buscan construir su identidad. La exposición pública de los padres daña severamente su imagen social, siendo a menudo etiquetados por los errores de sus progenitores.
La nociva huella digital y el llamado a la prudencia
Otro punto clave señalado por la experta es la persistencia de la «huella digital». Las declaraciones impulsivas, videos y comunicados emitidos bajo el calor de la ira permanecen en la red, convirtiéndose en recordatorios permanentes de una crisis familiar. Hichez enfatizó que es en los momentos de mayor desesperación cuando los adultos suelen tomar las peores decisiones, olvidando que la forma en que se gestiona una separación determina la magnitud de las secuelas.
Ante este panorama, la especialista hizo un llamado a la madurez y al «silencio profesional». Recordó que, aunque una relación de pareja llegue a su fin, el vínculo parental es eterno. Por tanto, la mejor estrategia para proteger a los hijos siempre será la discreción, la cordura y, en casos de alta conflictividad, el acompañamiento de asesores profesionales que permitan organizar la vida familiar lejos del escarnio público.









