DUNEDIN, Florida. – Los Azulejos de Toronto han encontrado un apoyo inesperado y conmovedor en su proceso de agencia libre: el respaldo de las familias de sus jugadores.
Tras la confirmación del regreso de Max Scherzer al equipo con un contrato de un año, su esposa, Erica, compartió una carta escrita por su hija Brooke. En la misiva, la niña expresaba su anhelo de que su padre volviera a jugar para los Azulejos, lamentando la derrota en la Serie Mundial y manifestando su alegría por regresar a Toronto.
La niña destacaba cuánto disfruta su familia el tiempo que pasan juntos en Toronto, incluyendo visitas al acuario, la CN Tower y el estadio.
Erica Scherzer
Esta historia subraya una creciente tendencia dentro de la organización: la influencia de las familias en las decisiones de los peloteros.
El japonés Kazuma Okamoto reveló que, al evaluar sus opciones, mostró a su hija los logotipos de los 30 equipos de las Grandes Ligas, y ella eligió inmediatamente el de los Azulejos. Vladimir Guerrero Jr. también compartió un momento emotivo cuando su hija le preguntó si se quedarían en Toronto.
En los últimos años, la organización ha invertido en espacios e instalaciones para las familias, especialmente en el Rogers Centre. Lanzadores como Chris Bassitt y Kevin Gausman han elogiado públicamente el ambiente acogedor para sus familias.
Con el regreso de Scherzer, los Azulejos no solo ganan experiencia y liderazgo, sino que también fortalecen un ambiente que va más allá del juego: el hogar que han construido para sus jugadores y sus seres queridos.








