Alexander Zverev se instala en la final del Abierto de Estados Unidos
El tenista alemán Alexander Zverev ha sellado su pase a la gran final del Abierto de Estados Unidos tras superar al ruso Karen Khachanov en un intenso enfrentamiento que se resolvió en tres sets. Con un marcador de 6-3, 7-6(7) y 7-6(6), el número dos del mundo demostró su solidez mental y tenística para alcanzar por segunda vez en su carrera la instancia definitiva en Nueva York.
El encuentro, que tuvo una duración de dos horas y 58 minutos, mostró a un Zverev dominante en el inicio, pero que debió emplearse a fondo ante la resistencia de un Khachanov que llevó los dos últimos parciales hasta el desempate. A pesar de que el ruso tomó ventaja en los ‘tie-breaks’, la capacidad de reacción y la precisión del alemán fueron determinantes para inclinar la balanza a su favor en los momentos críticos.
En busca de la gloria en Nueva York
Este triunfo consolida una temporada excepcional para Zverev, quien se prepara para disputar su tercera final consecutiva de Grand Slam. Tras su consagración en Roland Garros y su participación en la final de Wimbledon, el alemán llega a Nueva York con la firme intención de sumar un nuevo título grande a su palmarés.
Lo estoy disfrutando. Me encanta jugar estas grandes finales y estoy deseando que llegue el domingo.
Alexander Zverev
El tenista alemán, quien ha superado diversas adversidades en los torneos más importantes del circuito, se muestra optimista sobre sus posibilidades de alcanzar la corona este año. Ahora, Zverev aguarda a conocer a su rival, que saldrá del duelo entre los estadounidenses Frances Tiafoe y Ben Shelton. El alemán mantiene un historial favorable frente a ambos, con un balance de 14 victorias y apenas una derrota.
El camino de Khachanov
Por su parte, Karen Khachanov se despide del torneo tras una actuación destacada. Llegando como el número 50 del ranking ATP, el ruso logró convertirse en uno de los semifinalistas con la clasificación más baja en la historia del Abierto de Estados Unidos, dejando una grata impresión en las canchas neoyorquinas a pesar de la derrota final.









