La Federación Dominicana de Fútbol eleva queja formal ante Concacaf y FIFA por incidentes
La Federación Dominicana de Fútbol (Fedofútbol) ha tomado medidas contundentes tras los controversiales sucesos registrados durante el enfrentamiento entre las selecciones de República Dominicana y Haití, disputado el pasado 1 de octubre de 2026. El organismo ha presentado una denuncia formal ante las comisiones disciplinarias de la Concacaf y la FIFA, buscando que se evalúe el comportamiento del jugador haitiano Wilson Isidor.
Durante el desarrollo del encuentro, el delantero expresó consignas como «La Hispaniola es Haití» y «esto es Haití» dentro del terreno de juego. Estas declaraciones han sido calificadas por las autoridades dominicanas como una falta grave a los principios que rigen la disciplina deportiva y el respeto entre naciones.
Acciones legales y compromiso institucional
La gestión encabezada por José Deschamps ha dejado claro que no dejará pasar por alto este tipo de provocaciones. A través de un comunicado oficial, la entidad informó que ha suministrado todas las evidencias necesarias para que los organismos internacionales determinen las sanciones pertinentes.
La Federación ha remitido a los organismos competentes la documentación y los elementos de soporte pertinentes, dejando en sus manos la valoración de los hechos y la adopción de las medidas que correspondan conforme a sus reglamentos.
Comunicado oficial de la Fedofútbol
Defensa de la soberanía nacional
Más allá de la competencia deportiva, la Fedofútbol enfatizó que este tipo de incidentes atentan contra valores fundamentales. La institución subrayó los siguientes puntos en su postura pública:
- El firme compromiso con el respeto a las normativas del fútbol internacional.
- La defensa irrestricta de la soberanía de la República Dominicana.
- La protección de la integridad territorial y el respeto a la Constitución nacional, los cuales deben prevalecer en cualquier escenario deportivo.
Con esta acción, el fútbol dominicano busca sentar un precedente para garantizar que los estadios se mantengan como espacios de sana competencia, alejados de manifestaciones que comprometan la dignidad y la soberanía de los países participantes.








