Líbano busca mantener presencia internacional en su frontera sur ante el retiro de cascos azules
El primer ministro del Líbano, Nawaf Salam, ha iniciado gestiones diplomáticas de alto nivel ante el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, para asegurar la continuidad de una fuerza de vigilancia internacional en el sur del país. Esta solicitud surge ante la inminente conclusión del mandato de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano (FPNUL), que ha operado en la región fronteriza con Israel desde 1978.
Durante el encuentro celebrado en la sede de la ONU en Nueva York, Salam enfatizó la necesidad de establecer un mecanismo que garantice la estabilidad regional una vez que los aproximadamente 7.500 efectivos de la misión actual abandonen la zona. Según el Gobierno libanés, este nuevo esquema debe permitir la supervisión, el enlace entre las partes y el fortalecimiento de la autoridad del Estado sobre todo su territorio nacional.
Salam subrayó la importancia de mantener una presencia internacional bajo el paraguas de las Naciones Unidas en el sur durante la fase posterior a la FPNUL.
Contexto de seguridad y alternativas diplomáticas
La situación en el sur del Líbano se mantiene tensa tras los conflictos iniciados en marzo, que derivaron en la presencia de tropas israelíes en una franja de seguridad de 10 kilómetros dentro del territorio libanés. Ante este escenario, el presidente libanés, Joseph Aoun, ha explorado junto a líderes internacionales, como el presidente francés Emmanuel Macron y el rey Abdalá II de Jordania, posibles alternativas para evitar un vacío de seguridad.
- La opción preferida por Beirut sigue siendo la prórroga del mandato de la FPNUL.
- Francia e Italia han mostrado disposición para liderar una coalición multinacional de reemplazo.
- La ONU ha reconocido, a través de informes de Guterres, que la región seguirá requiriendo apoyo externo tras el retiro de la misión actual.
Además de los temas de seguridad, la crisis humanitaria ocupa un lugar central en la agenda del Gobierno libanés. Se estima que 329.000 personas permanecen desplazadas a causa de los enfrentamientos recientes, lo que ha llevado al primer ministro Salam a solicitar un incremento en el respaldo internacional para atender las necesidades básicas de la población afectada.









