Ricardo Nadal exige controles estrictos para menores en nueva Ley de Juegos de Azar
En el marco del debate legislativo sobre el proyecto de Ley de Juegos de Azar en el Congreso Nacional, Ricardo Nadal Martínez, presidente de la Asociación Nacional de Bancas Deportivas, ha alzado su voz para demandar mecanismos de fiscalización más rigurosos que impidan el acceso de menores de edad a las apuestas.
Nadal Martínez subrayó que el sector de las bancas deportivas ya opera bajo normativas claras que exigen condiciones específicas en sus locales, tales como estructuras cerradas, sistemas de climatización, cristales polarizados y señalización visible que prohíbe explícitamente el ingreso de menores de edad.
Los locales deben ser cerrados, con aire acondicionado, con cristales oscuros, que no se vea de afuera hacia adentro y con una etiqueta que diga que no se permiten menores de edad.
Ricardo Nadal Martínez
Preocupación por la proliferación de apuestas informales
El dirigente deportivo cuestionó la contradicción que presenta el actual panorama, donde mientras se discuten nuevas regulaciones, proliferan establecimientos de juegos virtuales en espacios abiertos. Según Nadal, esta situación expone a menores a entornos de apuestas no controlados, a menudo situados en puntos críticos de la geografía urbana.
- Presencia de menores y adultos apostando en plena vía pública.
- Operaciones cercanas a centros educativos y hospitales, contraviniendo las normativas de distancia mínima.
- Necesidad de una fiscalización uniforme para todos los actores del sector.
Nadal recordó que la legislación vigente estipula una distancia mínima de 500 metros respecto a instituciones sensibles, una regla que, a su juicio, está siendo ignorada en la práctica. Por ello, instó a los legisladores a que la nueva pieza legal no solo se enfoque en la expansión de modalidades de juego, sino que priorice la protección de los menores como un pilar fundamental de la seguridad social.
Finalmente, el representante de los banqueros deportivos hizo un llamado a que las reglas del juego sean aplicadas con equidad, garantizando que el crecimiento del sector no se traduzca en una mayor vulnerabilidad para la población infantil y juvenil en la República Dominicana.
