República Dominicana busca liderar el mercado mundial del coco: El potencial agroindustrial en la mira
La industria del coco en República Dominicana se encuentra en un punto de inflexión estratégico. Tras la celebración de la primera Cumbre del Coco, DominiCoco, quedó claro que el país posee las condiciones necesarias para escalar su participación en un mercado global que no deja de crecer, con una demanda anual superior al 10 % y un volumen comercializado que alcanzó las 65 millones de toneladas en 2024.
Osmar Benítez, presidente de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), destacó que la nación tiene una oportunidad de oro para capitalizar este auge internacional. El camino hacia el éxito, según el experto, no solo reside en aumentar la superficie de cultivo, sino en integrar tecnología de vanguardia y fortalecer una industria de transformación capaz de añadir valor agregado a cada derivado del coco, desde el agua y el aceite hasta la leche y la crema.
Radiografía de un sector en expansión
Actualmente, el sector dominicano muestra cifras alentadoras. Aunque el Registro Nacional Agropecuario contabiliza 5,141 productores, las estimaciones de la JAD sugieren que la superficie real sembrada ronda las 880,000 tareas. La producción se concentra principalmente en:
- María Trinidad Sánchez (líder en área cultivada).
- Samaná (mayor cantidad de productores).
- La Altagracia y Monte Plata.
El crecimiento de la producción nacional ha sido notable, superando el 10 % anual en los últimos cuatro años, una cifra significativamente superior al 2 % que registra la oferta mundial, lo que posiciona al país como un jugador con una ventaja competitiva clara.
No se trata simplemente de sembrar más, sino de producir más por tarea, aprovechar mejor el agua y agregar valor a la producción.
Carlos Grullón, presidente de RAAS Sistemas de Riego
El reto de la materia prima y la competitividad
A pesar del éxito en mercados internacionales, donde República Dominicana compite con fuerza en la exportación de crema y leche de coco hacia Estados Unidos, la industria enfrenta una paradoja: la dependencia de las importaciones. Horacio Lerva, del Grupo Rica, señaló que, aunque el país es líder en la categoría, gran parte de la materia prima es importada, lo que ha generado un gasto de 83 millones de dólares en los últimos cinco años y medio.
Para cerrar esta brecha, el sector debe superar barreras técnicas fundamentales:
- Infraestructura: Solo el 17 % de las parcelas cuenta con sistemas de riego.
- Soporte: Menos del 20 % de los productores tiene acceso a financiamiento público o seguros.
- Relevo generacional: El 71 % de los productores supera los 50 años, lo que hace urgente la tecnificación del campo para atraer a la juventud.
La visión a futuro, debatida por especialistas de 11 países en la cumbre, apunta hacia una gestión integral del fruto, donde tanto la cáscara como la jícara se conviertan en recursos aprovechables. República Dominicana tiene ante sí el desafío de transformar su potencial en una realidad productiva que reduzca la dependencia externa y maximice los ingresos locales, consolidándose como un referente indiscutible en la industria del coco.
