Crisis humanitaria: PMA reduce a la mitad asistencia alimentaria en Cisjordania
El Programa Mundial de Alimentos (PMA), brazo humanitario de las Naciones Unidas, ha comunicado una medida drástica ante la falta de recursos económicos: la reducción a la mitad de su asistencia alimentaria en Cisjordania. Esta decisión impacta a las poblaciones más vulnerables en un momento crítico, donde las necesidades básicas de los palestinos se han duplicado desde el inicio del conflicto en Gaza en 2023.
Impacto de la inestabilidad en la seguridad alimentaria
Shaun Hughes, director del PMA para Palestina, subrayó que el incremento en la violencia, las operaciones militares, las restricciones de tránsito y el desplazamiento forzado han devastado los medios de vida de miles de familias. Actualmente, se estima que 900,000 personas en Cisjordania padecen inseguridad alimentaria, lo que representa una parte significativa de sus 3.1 millones de habitantes.
Hasta la fecha, el PMA lograba asistir a 400,000 personas en situación de vulnerabilidad extrema, pero debido al déficit presupuestario, la capacidad operativa se limitará a 200,000 beneficiarios. Esta reducción no solo afecta la entrega de víveres, sino también el soporte mediante dinero en efectivo y cupones, herramientas que dinamizaban la economía local y los mercados de la región.
Más recortes serán inevitables a menos que se reciban más fondos asegurados para continuar con nuestra labor humanitaria.
Shaun Hughes, director del PMA para Palestina
Un panorama financiero crítico
- El 76 % de los hogares en Cisjordania reporta una caída drástica en sus ingresos.
- Los precios de alimentos y combustibles en la zona se encuentran entre los más altos de Oriente Medio.
- En Gaza, el PMA ya había aplicado un recorte del 40 % en las ayudas en efectivo desde el pasado mes de julio.
La organización ha lanzado una alerta urgente, señalando que requiere al menos 386 millones de dólares para mantener sus operaciones de asistencia alimentaria en Gaza y Cisjordania durante los próximos seis meses. Sin este financiamiento, la situación de las familias palestinas, que ya se ven obligadas a vender sus pertenencias y limitar su consumo básico para sobrevivir, podría agravarse aún más.
