Juan Hubieres atribuye el caos vial en República Dominicana al factor humano y intereses económicos
El reconocido dirigente del transporte, Juan Hubieres, puso sobre la mesa un análisis crítico sobre la compleja situación del tránsito en la República Dominicana. Durante su participación en un panel de debate especializado, Hubieres fue enfático al señalar que el comportamiento de los conductores y los peatones es el eje central de la problemática actual en las vías del país.
De acuerdo con las estimaciones presentadas por el dirigente, aproximadamente el 90 % de los accidentes de tránsito que se registran en el territorio nacional tienen su origen en errores humanos. Ante esta realidad, hizo un llamado urgente a priorizar la educación vial, fortalecer la fiscalización de las normas de tránsito y aplicar sanciones ejemplares para aquellos que actúen con irresponsabilidad al volante.
El problema del tránsito es la gente. Mejorar la movilidad requiere, ante todo, un cambio profundo en la conducta de los ciudadanos.
Juan Hubieres
¿Un negocio detrás de los tapones?
Más allá de la responsabilidad individual, Hubieres introdujo un punto de vista controversial al sugerir que los prolongados tapones que afectan la productividad y la calidad de vida de los dominicanos no son producto del azar. Según su planteamiento, existe un trasfondo económico que favorece a ciertos sectores.
- El mayor consumo de combustible derivado de los vehículos estancados en el tráfico beneficia a sectores vinculados a la comercialización de carburantes.
- El impacto negativo en la productividad nacional es una consecuencia directa de la ineficiencia en la movilidad urbana.
- Se requiere una revisión profunda de la planificación y la gestión del transporte público para mitigar estas pérdidas.
Durante el encuentro, donde participaron diversos especialistas del sector, se coincidió en que la solución al caos vial no puede depender de una sola medida. Se planteó la necesidad de integrar esfuerzos que abarquen desde una mejor planificación urbana y la optimización del transporte público hasta una fiscalización más rigurosa, siempre manteniendo el enfoque en la educación ciudadana como pilar fundamental para transformar la movilidad en la República Dominicana.
