Japón despliega equipo de expertos para labores de identificación tras tragedia en Nepal
El Gobierno de Japón ha anunciado el envío de un equipo especializado en gestión de desastres hacia Nepal, con el objetivo de colaborar en las complejas tareas de identificación de las víctimas tras la catastrófica riada ocurrida el pasado 26 de agosto. Esta medida responde a una solicitud formal de asistencia por parte de las autoridades nepalíes, quienes enfrentan un desafío sin precedentes ante la magnitud de la tragedia.
De acuerdo con el comunicado oficial emitido por el Ministerio de Exteriores japonés, el Equipo de Expertos de Japón para el Socorro en Casos de Desastre (JDR) se desplazará a la zona afectada para brindar apoyo técnico. Esta colaboración subraya los estrechos lazos de amistad entre ambas naciones y el compromiso humanitario de Tokio ante esta crisis.
Una crisis humanitaria de gran escala
La situación en Nepal es crítica. Según los balances oficiales más recientes, el desastre ha dejado un saldo preliminar superior a los 1.200 fallecidos y más de 4.000 personas desaparecidas. La labor de las autoridades locales se ha visto obstaculizada por la dificultad de identificar los restos recuperados:
- Hasta la fecha, solo se han logrado identificar y entregar a sus familias 95 cuerpos de los más de 1.200 recuperados.
- La Policía de Nepal ha emitido un llamado urgente a los familiares para que faciliten muestras de sangre y perfiles de ADN, herramientas fundamentales para avanzar en los procesos de reconocimiento.
- La complejidad del conteo aumenta debido a que las autoridades contabilizan restos humanos separados, lo que podría generar variaciones en las cifras finales de víctimas.
El Gobierno de Japón está dispuesto a prestar la mayor asistencia posible, incluido el envío de este equipo de expertos, teniendo en cuenta los aspectos humanitarios y las relaciones de amistad que mantiene con Nepal.
Ministerio de Exteriores de Japón
Impacto devastador del desastre
La riada, considerada por expertos locales como la más grave de la historia reciente, provocó una crecida histórica del río Trishuli, con niveles que superaron entre 15 y 18 metros su cauce habitual. La fuerza del agua devastó asentamientos a lo largo de un trayecto de 72 kilómetros.
Mientras tanto, en la región del Tíbet, específicamente en el condado de Gyirong, el balance se mantiene en 21 fallecidos y 541 personas desaparecidas, de las cuales 261 corresponden a ciudadanos extranjeros. Los equipos de rescate continúan trabajando incansablemente en condiciones adversas para localizar a los sobrevivientes y recuperar los cuerpos de las víctimas en una zona que aún intenta recuperarse del impacto ambiental y humano del desastre.
