Crisis habitacional en Cali: Familias de Reserva de Meléndez viven bajo carpas tras terremoto
La ciudad de Cali, Colombia, atraviesa una profunda crisis humanitaria tras el devastador terremoto de magnitud 7,4 que sacudió la región. En el sector de Reserva de Meléndez, aproximadamente 200 familias han tenido que instalar un campamento improvisado con carpas frente a sus edificios, ante el temor de que las estructuras colapsen por las graves grietas provocadas por el sismo.
La incertidumbre es el sentimiento predominante entre los afectados, quienes aún conservan la esperanza de recuperar sus pertenencias mientras aguardan una evaluación técnica definitiva por parte de las autoridades gubernamentales.
Cuando comenzó a temblar, muchos no sabíamos hacia dónde correr. Algunos bajaron a toda prisa por las escaleras, otros salieron con lo que alcanzaron a tomar y algunos apenas tuvieron tiempo de sacar a sus hijos.
Katherine Almeida, vocera de la comunidad.
Un panorama desolador y actos de heroísmo
La tragedia ha dejado huellas imborrables. Los vecinos lamentan profundamente la pérdida de una madre, quien falleció al intentar proteger a sus dos hijos pequeños cuando una pared se desplomó sobre ella. Mientras el niño ha sido dado de alta, la menor de edad permanece bajo cuidados intensivos, convirtiéndose en el rostro más doloroso de esta emergencia.
A pesar del caos, la solidaridad ha sido un pilar fundamental. Voluntarios, psicólogos y médicos han llegado a la zona para brindar asistencia, mientras que el Ejército ha facilitado refugios temporales. Los residentes, por su parte, han organizado turnos de vigilancia para proteger sus hogares de posibles saqueos.
Cifras oficiales tras el desastre
- 46 edificaciones con colapso total.
- 46 estructuras con colapso parcial.
- 1.142 edificaciones con daños estructurales significativos.
- 18 edificios bajo orden de evacuación inmediata por riesgo inminente.
Las autoridades locales reportan el retiro de más de 8.000 toneladas de escombros y mantienen a un equipo de 1.800 rescatistas trabajando arduamente en toda la ciudad. Para los habitantes de Reserva de Meléndez, la batalla apenas comienza; enfrentan la difícil realidad de pagar créditos hipotecarios por viviendas que, hasta el momento, no tienen garantía de habitabilidad.
Mientras el sol del mediodía castiga el campamento, la comunidad sigue a la espera de respuestas claras, manteniendo la fe en medio de las ruinas y buscando la forma de reconstruir sus vidas tras el impacto del sismo.
