Peoria, Arizona.
A pocos días del inicio de la temporada 2026 de las Grandes Ligas, Randy Arozarena ha dejado claro que el incidente con su compañero Cal Raleigh durante el Clásico Mundial de Béisbol es cosa del pasado.
El jardinero cubano-mexicano emitió una segunda declaración, reafirmando su intención de cerrar definitivamente el tema y concentrarse en los objetivos del equipo.
Entiendo que, con el Día Inaugural a pocos días, no quiero que esto sea una distracción. Cal y yo hemos hablado y me disculpé por lo que dije después del juego. Nada de lo ocurrido cambia el hecho de que somos hermanos y compañeros de equipo. Es familia, y ambos estamos enfocados en ayudar a los Marineros a ganar la Serie Mundial.
Arozarena
Esta nueva postura amplía su primera reacción tras regresar del torneo, donde evitó profundizar en el tema y no mencionó directamente a Raleigh.
Un gesto que confirma el cierre
En el terreno, las acciones respaldan el mensaje. Arozarena y Raleigh coincidieron recientemente en la alineación durante partidos de la Liga del Cactus y fueron vistos participando con normalidad en la tradicional fila de celebraciones tras una victoria de Seattle.
Este gesto, que incluyó interacción directa entre ambos, fue interpretado como una señal clara de que la situación ha sido superada dentro del clubhouse.
El origen de la controversia
El incidente ocurrió durante un enfrentamiento en el Clásico Mundial de Béisbol en Houston, cuando Arozarena interpretó como una falta de respeto que Raleigh no le estrechara la mano en la caja de bateo.
Tras el partido, el jardinero expresó su molestia en una entrevista, lo que generó gran repercusión, alimentando especulaciones sobre una posible tensión entre dos piezas importantes.
Días después, Raleigh abordó el tema públicamente, asegurando que ya había contactado a su compañero para aclarar la situación.
Me comuniqué con Randy y le pedí disculpas si se sintió irrespetado. Solo estamos jugando con intensidad.
Raleigh
Enfoque total en la temporada
Con el inicio de la campaña a la vuelta de la esquina, todo indica que ambos jugadores han dejado atrás el episodio y están alineados en un mismo objetivo: competir al más alto nivel.
Dentro de la organización, el mensaje es claro: no hay espacio para distracciones en un equipo que aspira seriamente a la Serie Mundial.
